La bio-economía comprende la producción de recursos biológicos renovables y la conversión de estos recursos, sus residuos, subproductos y otros deshechos en productos de valor añadido, como alimentos, materias primas, productos y servicios de base biológica y bioenergía. Representa una alternativa esencial al presente modelo económico basado en fuentes fósiles, dependiente del limitado suministro de fuentes no renovables del planeta, como el petróleo y el carbón.

La Bio-economía es considerada como una nueva fase en el modelo de desarrollo económica de la UE, proporcionando grandes oportunidades para la innovación, el crecimiento y el empleo en la reindustrialización de Europa. En lugar de utilizar fuentes no renovables como el carbón o petróleo, otras fuentes como el material de las plantas, el residuo urbano municipal o el residuo ganadero – biomasa – pueden transformarse en electricidad, combustibles y en los componentes básicos de diversos procesos químicos.

La parte de la Bio-economía que utiliza la biomasa, cultivos, y residuos de la agricultura, la silvicultura y la industria alimentaria para la producción de materiales, elementos químicos, biocombustibles y energía, se define como Economía de Base Biológica. En la misma, los cultivos no alimentarios y sus residuos sirven como materia prima para bioenergía y para productos de base biológica.